Entre todos lo mataron y el solo se murió
Lo que parecía ser una fantástica herramienta de comunicación e interacción es desde hace tiempo un auténtico bodrio, el paradigma de la anti-comunicación entre personas, y no sólo en el entorno de las organizaciones.
Y lo voy a expresar con una serie de enunciados en los que estoy seguro que algunos de los que leáis esta entrada os vais a sentir identificados:
- El mensaje enviado en realidad no va dirigido al destinatario, sino a todos aquellos que están en la lista de distribución, sea ésta abierta o no
- Es fácil de diagnosticar: el emisor del mensaje, en contenido y tono, no se dirige a tí como si lo hiciera en formato offline y cara a cara
- Esta práctica es mucho más reprobable con el uso cobarde de las copias ocultas
- Se escribe por mail como quién dispara atrincherado, no con la intención de verdaderamente comunicarse con alguien, dicho esto en el sentido más pleno, sano y auténtico de la expresión comunicar
- Se comente el error de escribir sin considerar el impacto que el mensaje va a generar en el receptor final. Sin embargo, sí se calibra el efecto del mismo sobre los que están en copia.
- Esto se agrava con el hecho de que lo que se escribe no se revisa, ni se reposa...simplemente se dispara
- El usuario del eMail con meros intereses espurios o de salvar su culo en la organización es ignorante del cultivo de su identidad profesional y personal que genera dicha práctica
- Además casi enfermizamente los archiva todos, incluso los guarda impresos, como prueba documental de su estupidez e incompetencia
- Ni que decir tiene que en la mayor parte de los casos, éste tipo de usuario no tiene ni puta idea del uso de la lengua escrita: redacción, ortografía, construcción de frases, gramática, etc dejando de ésta manera además entrever su falta de educación básica
- Éste perfil de usuario, tan valiente en su forma de proceder por escrito, siente pavor sólo con el hecho de pensar que en cualquier momento puede encontrarse de cara con el receptor de su mensaje - tomahawk
- Cuando le conviene, también hace uso del silencio, por cierto recurso que también comunica y mucho...
- Es tan torpe que es capaz de poner en la misma lista de distribución a personas absolutamente incompatibles entre ellas, con el malestar que eso provoca...hacia el emisor del mensaje
- Enormes listas de distribución que conducen a un cansino ir y venir de respuestas de los miembros de dichas listas que entran al trapo del hilo de una discusión normalmente estéril y vacía
- Meteduras de pata de envíos de mails a gente que no eran los originales destinatarios sencillamente porque no hemos leído quién está copiado y las teclas nos han jugado una mala pasada auto-generando el nombre equivocado... (reconozco que esto me ha ocurrido a mí en alguna ocasión)
- Contenidos de mail densos, que parecen capítulos de libros (eso sí, de libros muy mal escritos) que obviamente no se leen
- La bomba es ya cuando encima el mail viene acompañado de archivos de imagen, audio, video, power-points infumables que te bloquean el correo electrónico
- El mal uso de las mayúsculas o colores, que se reciben como verdaderos puñetazos en el ojo, para destacar cualquier concepto. Por cierto, recuerdo todavía los mails de todo un CEO de una organización multinacional de la comunicación que escribía todo el texto (largos párrafos) en caja alta (mayúsculas), se conoce que pare que se le entendiera mejor o antes
- El carácter normal, algo de urgencia o urgente del todo no sirve de nada. Urgente es normal o lo urgente que yo quiera
- El famoso Re: Re: Re: Re: Re: Re: a veces interminable, ¿me explico verdad?
Unamos a todo lo anterior la cantidad de spam que recibimos a diario, la imposibilidad de dejar de suscribirte a fuentes que en algún momento te pudieran haber interesado, el uso ubicuo del mail gracias a las funciones de multi-conectividad de smart-phones y tabletas, y la pasada por el arco de triunfo de la LOPD en la utilización de bases de datos con registros de mails.
En fin, que entre todos lo mataron y él solito se murió.
Adiós eMail
Ángel González
Imágenes:
Flickr e Instagr.am


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